Diseño web
La web de un restaurante: lo que hace que reserven y lo que hace que se vayan
La web de un restaurante tiene un trabajo muy concreto y bastante humilde: responder rápido a las cuatro preguntas que trae quien entra. Casi todo lo demás —el vídeo de la entrada, la animación de bienvenida, la música— sirve para otra cosa, y a veces estorba.
Las cuatro preguntas
Alguien que abre la web de un restaurante quiere saber, casi siempre en este orden:
- ¿Qué se come aquí y cuánto cuesta?
- ¿Está abierto y cuándo?
- ¿Dónde está y cómo llego?
- ¿Cómo reservo?
Si las cuatro se responden sin buscar y sin esperar, la web funciona. Si hay que rebuscar, la persona vuelve a Google y entra en la siguiente. Ese es todo el juego.
La carta: el error más caro de la hostelería
Muchísimos restaurantes tienen la carta en PDF. Es cómodo para el restaurante y es malo para todo lo demás:
- En el móvil se lee fatal. Hay que hacer zoom, moverse a los lados, y la mitad de la gente abandona.
- Google no la entiende bien. Un PDF escaneado, que es una imagen, es texto invisible: pierdes todas las búsquedas de gente que busca un plato concreto.
- Suele estar desactualizada, porque cambiarla exige rehacer el diseño.
La carta debería ser una página HTML: texto de verdad, con sus secciones, sus precios y sus alérgenos. Se lee bien en cualquier pantalla, se actualiza en dos minutos y aparece en Google cuando alguien busca «dónde comer caldero en Murcia».
Prueba rápida
Abre tu web en el móvil con datos, no con el wifi del local. Cuenta cuántos segundos tardas en ver un precio. Si pasan de diez, ahí tienes trabajo.
La velocidad no es un capricho técnico
Una web de restaurante se abre casi siempre desde el móvil, muchas veces con mala cobertura, y a menudo con prisa: gente decidiendo dónde comer, de pie en la calle. Cada segundo de carga se traduce en gente que se va.
Lo que más pesa, por orden:
- Las fotos sin comprimir. Una foto de plato de 4 MB directa de la cámara es el mayor culpable. Con formatos modernos como WebP se queda en una fracción sin que se note la diferencia.
- Los vídeos de fondo que cargan antes que el contenido.
- Los plugins acumulados, en webs de WordPress que llevan años sumando cosas.
- Los carruseles con diez imágenes que cargan todas de golpe.
Se puede medir gratis con PageSpeed Insights, la herramienta de Google. Lo que importa es el resultado en móvil, no en escritorio.
El teléfono, visible y pulsable
En hostelería, la mayoría de las reservas siguen entrando por teléfono. Así que el número debe estar:
- En la parte de arriba, visible sin bajar.
- Como enlace (
tel:), para que al tocarlo llame. Un número escrito como texto obliga a copiarlo, y mucha gente no lo hace. - Repetido al final de la página y en la sección de la carta.
Lo mismo con WhatsApp si lo atendéis de verdad. Un botón de WhatsApp que nadie mira es peor que no tenerlo.
Reservar: cuantos menos pasos, mejor
Si usas una plataforma de reservas, que el botón esté arriba y abra directamente el calendario. Si las reservas se gestionan por teléfono, dilo claramente: «Reservas por teléfono, de 10:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00». Lo que no puede pasar es que alguien rellene un formulario y no sepa si su mesa está confirmada.
Si hay formulario, pide lo mínimo: nombre, teléfono, día, hora y número de personas. Cada campo de más cuesta reservas, y el apellido o el correo no hacen falta para sentar a nadie.
Las fotos: las tuyas, no las de un banco de imágenes
Se nota siempre. Una foto de stock de una pizza genérica dice «no me fío de cómo se ve mi comida». Y hay un problema mayor: crea una expectativa que el plato real no cumple, y esa decepción acaba en una reseña.
Con un móvil actual, junto a una ventana, sin flash, salen fotos perfectamente publicables. Lo importante es que sean tus platos, tu sala y tu gente.
Datos que tienen que cuadrar con la ficha de Google
El nombre, la dirección, el teléfono y el horario de la web deben ser idénticos a los del Perfil de Empresa. No parecidos: idénticos. Las discrepancias confunden a Google y le restan confianza a la ficha, que es justo lo que sostiene tu posición en el mapa. Lo contamos en cómo aparecer en Google Maps.
Añadir datos estructurados de tipo Restaurant —un fragmento de código que le dice a Google el horario, el rango de precios y el tipo de cocina— ayuda a que esa información salga directamente en los resultados.
Lo que sobra
Por orden de daño:
- La pantalla de bienvenida con el logo animado antes de dejar entrar. Cuesta dos segundos y no aporta nada.
- La música automática. Alguien la abre en el trabajo, se asusta y cierra.
- El menú oculto tras un icono en escritorio, cuando hay sitio de sobra para enseñarlo.
- El texto sobre foto sin contraste suficiente, que en la calle y con sol no se lee.
- Las ventanas emergentes de newsletter nada más entrar en un restaurante. Nadie quiere el boletín antes de saber qué se come.
Una lista para revisar la tuya
Cógela y ve marcando:
- ¿Se ve un plato y un precio en los primeros cinco segundos, en el móvil?
- ¿La carta es texto y no un PDF?
- ¿El teléfono es pulsable y está arriba?
- ¿El horario está visible y actualizado, incluidos festivos?
- ¿Hay un enlace a Google Maps que abra la ruta?
- ¿Las fotos son tuyas y pesan poco?
- ¿Dice claramente cómo se reserva?
- ¿Coinciden nombre, dirección, teléfono y horario con la ficha de Google?
- ¿Hay aviso legal, privacidad y cookies? (obligatorio, y además da confianza)
Si fallan tres o más, no necesitas una web nueva: necesitas arreglar la que tienes. Suele ser cuestión de una tarde de trabajo, y se nota más que un rediseño entero.
Escrito por el equipo de Efecto 360º, agencia de marketing digital en Murcia. Trabajamos con hostelería y pymes de la Región de Murcia. Si algo de esto te suena a tu negocio, escríbenos y lo miramos.
¿Quieres saber por dónde empezar en tu caso?
Miramos tu ficha de Google, tu web y lo que hace tu competencia en tu zona, y te decimos qué arreglaríamos primero. Sin coste y sin compromiso.