Reputación

Cómo conseguir reseñas en Google sin comprarlas (y qué hacer con una mala)

8 min de lectura

Las reseñas son la parte del marketing local que más decide y menos se trabaja. Deciden a quién llama alguien que tiene tres fichas delante y no conoce a ninguna. Y casi nadie las pide de forma sistemática, porque da apuro o porque nadie ha explicado cómo se hace sin quedar mal.

Primero, lo que no se puede hacer

Comprar reseñas no es una zona gris: en España está expresamente prohibido. La reforma de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios que traspuso la Directiva Omnibus dejó claro que publicar reseñas falsas, comprarlas o encargarlas es una práctica comercial desleal, con sanciones que no son simbólicas. También lo es afirmar que las reseñas están verificadas si no se ha comprobado que quien las escribe compró de verdad.

Al margen de la ley, hay una razón práctica: Google es razonablemente bueno detectándolas. Un paquete de quince reseñas de cinco estrellas en tres días, de cuentas sin foto y sin historial, se cae solo. Y cuando se cae, arrastra también reseñas legítimas y deja la ficha marcada.

Lo mismo aplica a sortear algo a cambio de una reseña. Incentivar la reseña en sí va contra las políticas de Google, tanto si el incentivo es un descuento como si es un sorteo. Puedes premiar que alguien te visite; no puedes premiar que te puntúe.

Lo que sí funciona: pedirlas

Suena obvio y es el paso que casi nadie da. El dato consistente en todos los estudios del sector es que la gran mayoría de clientes dejaría una reseña si se la pidieran, y que apenas a una minoría se la piden.

El momento importa más que el mensaje

Hay un instante en el que un cliente está contento y disponible, y dura poco:

Cómo se pide sin que resulte incómodo

Lo que mejor funciona es ser directo y breve, reconociendo que es un favor:

«Si le ha gustado, nos ayuda muchísimo una reseña en Google. Somos un negocio pequeño y para nosotros cuenta mucho. Le paso el enlace y tarda medio minuto.»

Tres cosas de ahí importan: que sea condicional («si le ha gustado»), que expliques por qué te sirve, y que le quites peso diciendo cuánto tarda.

Quitar toda la fricción

Cada paso que le pidas a alguien pierde la mitad de la gente. Herramientas concretas:

Un ritmo que no levanta sospechas

Mejor dos o tres reseñas nuevas por semana, de forma constante, que veinte en un fin de semana. La regularidad es señal de negocio vivo; los picos son señal de campaña. Si llevas meses sin ninguna y de pronto aparecen quince, el propio Google desconfía.

Responder: la parte que casi nadie hace

Responder a las reseñas es gratis, mejora la percepción de quien lee y le dice a Google que la ficha está atendida. Responde a todas, no solo a las malas.

A las buenas

Corto, personal y sin plantilla. Si la reseña menciona un plato o a alguien del equipo, mencionar eso en la respuesta demuestra que hay una persona detrás. Diez palabras distintas valen más que treinta iguales para todos.

A las malas

Aquí hay una regla que resume casi todo: no estás escribiendo para quien se quejó, estás escribiendo para los cincuenta que van a leer esa reseña. Lo que buscan no es saber quién tenía razón, sino cómo reaccionas cuando algo sale mal.

Una estructura que funciona:

  1. Agradece el aviso sin ironía.
  2. Reconoce lo concreto: «tiene razón en que el servicio fue lento aquel sábado».
  3. Explica sin excusarte, en una frase: qué pasó y qué habéis cambiado.
  4. Lleva la conversación fuera: un teléfono o un correo para resolverlo.

Y lo que hay que evitar: contestar en caliente, discutir los hechos punto por punto, insinuar que es de la competencia, o soltar un «lamentamos que no cumpliera sus expectativas» que es la forma educada de no decir nada.

Cuándo se puede pedir que retiren una reseña

Google solo retira reseñas que incumplen sus políticas, no las que no te gustan. Sí puedes reclamar cuando hay insultos, contenido discriminatorio, datos personales, spam, publicidad, o cuando es evidente que no ha sido cliente (por ejemplo, alguien que reseña un negocio en el que no ha estado, o una reseña equivocada de otro local).

El proceso está en el propio Perfil de Empresa, tarda unos días y a menudo hay que insistir. No cuentes con ello como estrategia: lo que diluye una reseña mala es tener veinte buenas encima.

Qué hacer si partes de cero

Un plan de cuatro semanas, sin gastar nada:

  1. Semana 1: genera el enlace corto, imprime el QR y ponlo donde el cliente pasa. Responde todas las reseñas antiguas que estén sin contestar.
  2. Semana 2: habla con el equipo. Decidid en qué momento exacto se pide y quién lo pide. Si no es de nadie, no lo hace nadie.
  3. Semana 3: escribe a los clientes de confianza de siempre. A ellos sí puedes pedírselo directamente, uno a uno, sin plantilla.
  4. Semana 4: mira cuántas han entrado y ajusta. Si no entra ninguna, el problema es el momento en que se pide, no el texto.

El objetivo razonable para un negocio local pequeño es entrar en un ritmo estable de dos a cinco reseñas al mes. Con eso, en un año tienes una ficha que se defiende sola, y la única forma de que sea sostenible es que las reseñas sean verdad.

Escrito por el equipo de Efecto 360º, agencia de marketing digital en Murcia. Trabajamos con hostelería y pymes de la Región de Murcia. Si algo de esto te suena a tu negocio, escríbenos y lo miramos.

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